Desde pequeño te gustó crear cosas. Amabas los bloques de construcción, los libros para colorear y cada semana descomponías tus juguetes más complejos porque los desarmabas para “mejorarlos”. Eres un artista por naturaleza, pero cuando llegó el momento de elegir una carrera, tus papás te presionaron para estudiar la licenciatura en Administración. Ahora tienes un gran trabajo con un sueldo de envidia, pero desearías haber estudiado Arquitectura.

¿Qué es la vocación?

En sentido estricto, se refiere a tener la disposición para hacer algo, esa inclinación que sientes por una carrera o profesión determinada, pero no necesariamente es la ocupación que desempeñarás. Por otro lado, existe la profesión, esa que se considera el pilar de la vida adulta, la que te dará dinero y bienestar. ¿Pueden mezclarse en algún momento? ¡Claro que sí!

Cómo decidir tu camino

¡Evalúate! ¿Qué te gusta hacer? ¿Para qué eres bueno? Considera tus aptitudes (aquellas áreas en las que tienes un buen desempeño) y, de paso, indaga en la oferta del mundo laboral antes de decidir qué carrera estudiarás.


Si la respuesta no es clara para ti, en internet puedes encontrar una gran cantidad de herramientas y pruebas de orientación vocacional que funcionan de manera sencilla: son una serie de preguntas relacionadas a actividades y en qué grado te gustaría hacerlas. Por ejemplo: ¿Te gustaría mucho, poco o nada construir maquinaria industrial? ¿Qué tal organizar eventos artísticos o culturales? ¿Y realizar experimentos en un laboratorio?

Tip:

Te recomendamos el test vocacional en línea de

la Secretaría de Educación Pública (SEP)

 

¿Sigues sin convencerte? Entonces puedes hacer este rápido test:

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¿Ahora ya lo tienes más claro?


Recuerda que nadie puede elegir por ti. Lo importante es que estés cómodo con la carrera que elijas.

 

Fuente: OCCeducación.com