Cuando llega el momento de entrar en la universidad, tanto hijos como padres vivirán nuevos retos y experiencias y un cierto ajuste en la vida familiar.

Hay varias cosas que podemos hacer para ayudarles a nuestros hijos en esa transición:

  • Demostrar una actitud positiva: Por mucha pena que podamos sentir ante el llamado síndrome del nido vacío, es importante mantener una actitud positiva ante este gran paso que van a dar, porque esto les dará la confianza y seguridad para darlo sin mirar atrás. Aunque algún comentario sobre la añoranza es inevitable, es importante ahorrar los momentos de excesiva emotividad para cuando estemos solos o entre amigos, y ante nuestros hijos mantener una actitud extraordinariamente positiva y entusiasta sobre esta nueva etapa de su vida. Busca algunas frases motivadoras que transmitan seguridad.
  • Ofrecer ayuda práctica: A pesar de tomar un paso hacia ser un adulto, en realidad la mayoría de estudiantes que empiezan una carrera tienen 17 o 18 años y son todavía adolescentes con todo lo que conlleva serlo. Muchos de ellos no saben organizarse de todo bien, y durante los días antes de partir para ellos sin duda lo mas importante será despedirse de sus amigos, y para nada preparar con esmero su entrada en la universidad. En este sentido podemos ser una ayuda importante, desde ayudarles con las listas de cosas que se vayan a llevar, asegurarnos que su documentación está completamente al día, ayudarles con el papeleo de matrícula, u otro alojamiento etc. etc. Y también, si es posible y cuando llegue la fecha para irse, acompañarles a su nueva residencia.
  • Hablar sobre el dinero. Por primera vez un estudiante universitario de primer curso tiene que llevar una economía personal. Independientemente de que trabajen a tiempo parcial, reciban una beca o dependan totalmente de nosotros económicamente, deben aprender a ajustarse a un presupuesto y aprender a vivir dentro de los margenes de este. Es aconsejable sentarse con ellos, hacer una lista de todos los gastos previsibles (alquiler, comida, ropa, materiales de estudio, transporte, ocio…) y diseñar un presupuesto semanal o mensual. Si van a vivir solos, es el momento de enseñarles unas cuantas recetas baratas y en general dar consejos para que aprendan a «estirar» el dinero, algo que probablemente no hayan tenido que hacer nunca hasta la fecha. Si aprenden desde el principio, es una habilidad que les durará toda la vida.
  • Hablar sobre la autodisciplina. Sin ningún tipo de control externo y con toda la emoción de llegar a un sitio nuevo y conocer a muchísima gente nueva, existe el riesgo que dejen de lado las tareas académicas. Hay que enseñarles a gestionar el tiempo, de modo que utilicen parte del tiempo para estudiar y todavía les quede tiempo para disfrutar del placer que proporciona la libertad. Esto es muy importante, sobre todo al principio, porque si empiezan a apostar por el ocio en detrimento de sus estudios, correrán el riesgo de entrar en el temible círculo de exámenes suspendidos y eternamente repetidos. Ahora por primera vez tendrán que realizar tareas y deberes sin ninguna otra autoridad que la suya, por lo que deben comprender muy bien la importancia de ser responsable.
  • Proporcionar ayuda emocional: Es posible que se muestren impacientes por irse pero, en muchos casos, bajo esta fachada de braviduría habrá cierta falta de confianza e inseguridad ¿Obtendré unos buenos resultados académicos? ¿Encajaré? ¿Y si no me gusta el sitio? ¿Perderé mis amigos de siempre? ¿Podré seguir practicando el deporte u la afición que me encanta? ….. Podemos ayudar a paliar estos inevitables sentimientos de inseguridad, reafirmando sus cualidades y potenciando su confianza. Los alumnos de primer cursos no son todavía adultos y aunque no lo muestren abiertamente, están llenos de las típicas inseguridades de los adolescentes. Conviene recordarles que habrá momentos difíciles en las primeras semanas de adaptación, pero que dentro de un par de meses lo más probable es que ya ni se acuerden de que en algún momento estuvieron preocupados.

Y para cuando ya se hayan ido…..

  • Mantener el contacto pero sin agobiar: Las primeras semanas serán claves para su adaptación en el nuevo entorno, así que lo mejor es tomar nota de esta nueva situación, mantener el contacto mediante correo electrónico, llamadas o sms, pero procurar no organizar visitas o similares hasta que sus hijos lo sugieran. Son sus primeros pasos hacia ser un adulto independiente, y deben tomarlos solos.
  • Preguntar por sus estudios: A veces ocurre que una vez estén estudiando la carrera que han elegido, se dan cuenta que tienen dudas sobre si realmente quieren pasar un mínimo de cuatro años estudiando precisamente esta. Estas dudas son muy frecuentes, sobre todo al principio de una carrera, y muchas veces desaparecen a lo largo del curso. Es importante recordarles a nuestros hijos que puedan recurrir a la ayuda de sus profesores, tutores u otros servicios universitarios para plantear sus dudas y resolver su dilema. Lo importante es buscar soluciones y evitar que el problema se convierta en otro mayor.

 

Fuente: adolescentes.euroresidentes.com