Durante el ciclo vital cada individuo pasa por diferentes momentos o crisis que se deben solucionar y a su vez dicha solución aporta a la maduración; cuando se habla de Orientación Vocacional inmediatamente nos ubicamos en la adolescencia y el momento de culminación de una etapa “el colegio”; enfrentándose inevitablemente a la idea de crecer y empezar un proceso de transición hacia la adultez.

Por lo tanto, elegir carrera va más allá de buscar la “profesión del momento”, la Universidad más concurrida por amig@s; ya que marca la pauta del inicio de la consolidación de los atributos propios y construidos durante los años anteriores desde las diferentes esferas: familiar, social y escolar.

Por ello, tenemos que pensar en la convergencia de diferentes aspectos: aptitudes, intereses, valores

(no haciendo referencia únicamente a los valores morales, sino a los principios que cada individuo ha construido en su proceso de vida y no negocia), inteligencias múltiples y motivaciones conscientes e inconscientes. Todo esto aporta a la estructuración de lo que llamamos Vocación, la cual proviene de “vocar”, llamar refiriéndose a un llamado que va más allá de lo común. “La idea de ser convocados a la existencia y a cumplir una misión personal en ella” (Müller).

Desde nuestra experiencia en esta área hemos podido comprobar que no es la carrera por sí misma la que asegura el éxito en la vida, es el fortalecimiento del individuo y la resonancia desde su autenticidad combinando los elementos mencionados anteriormente que permitirán que las personas encuentren su propio camino y que así puedan dar sentido a su vida explorando sus propias potencialidades y convertirse en personas exitosas a partir de la coherencia con sus habilidades y poniéndolas en práctica llevándolas a su propio servicio y al de la sociedad.

Por ello nos encontramos personas que a partir del ejercicio de su real vocación alcanzan la plenitud y el reconocimiento social que otros no logran a tal esplendor aún eligiendo una profesión basándose en que sea “exitosa” (avalada socialmente como: médico, abogado, contador, arquitecto, entre otros), sin tener en cuenta si responde a sus propias habilidades y deseos; no sintiéndose, quizás, conformes en su ejercicio.

Encontrando personas victoriosas capaces de transmitir esperanza y nuevas formas de percibir la existencia como Li Weies un fotógrafo chino que se caracteriza por desafiar la ley de la gravedad en sus obras, o Criss Angel considerado uno de los mejores ilusionistas, Patrick Acton capaz de realizar obras monumentales con palillos de fósforo, Julian Beever maestro de la perspectiva, Kato maestro del Bonsái.

En fin… con todo esto queremos hacerles saber que la finalización de la secundaria es un asunto serio y que propicia el inicio de la confrontación con: ¿quién soy? ¿quién ser? No obstante algunas veces también llegamos a sentir que a pesar de haber escogido ya nuestra profesión y estar en la Universidad o ya graduados y en el ejercicio de lo que hemos elegido necesitamos ser nuevamente orientados.

 

Fuente: iiVVO