Como padres tenemos la responsabilidad de orientar a nuestros hijos pero no por ello tenemos que sabérnoslas todas. Por fortuna cuando se trata de guiarlos para su ingreso a la universidad no estamos solos.

Orientar es brindar información a alguien que la desconoce, como nuestros hijos adolescentes que con la búsqueda de carrera y universidad empiezan a sufrir la angustia de no saber qué camino elegir.

Lo primero es brindarles tranquilidad, escuchar sus inquietudes, ofrecerles nuestro apoyo y sobre todo nunca juzgarlos por lo que estén pensando.

Incluso de sus errores es posible que aprendan, así que lo mejor es darles las herramientas para que tomen una decisión acertada.

Orientar también es dirigir el interés de alguien hacia un tema específico y además indicarle cómo alcanzar sus objetivos.

Aquí la tarea de los padres se hace cada vez más compleja y tal vez sea momento de buscar apoyo en los profesionales de la materia.

«Son varios las personas que pueden orientar al estudiante en su proceso de elección de carrera, especialistas y no especialistas. Entre los especialistas más reconocidos se encuentran los psicólogos y/o psicorientadores, sean aquellos que se encuentran en las instituciones educativas o aquellos que trabajan la orientación vocacional desde la consultoría en empresas privadas que se especializan en el tema».

Nuestros hijos tienen acceso permanente a orientadores especializados en materia educativa. Los colegios cuentan con áreas de psicología que ayudan a organizar el proyecto de vida y las universidades han desarrollado programas de acercamiento que brindan igual apoyo.

Pasos para una orientación vocacional desde la familia
La orientación vocacional es un proceso sencillo siempre y cuando existan lazos de comunicación fuertes y todos en la familia tengamos claro que lo que está en juego es el futuro de nuestros hijos. Para esto las recomendaciones son:

* Hablar siempre con los jóvenes, no permitir que con la adolescencia se abran brechas. La comunicación es lo primero.

* Tener claridad sobre sus competencias. No idealizarlo ni tampoco restarle valor a sus talentos y saberes.

* Conocer su proyecto de vida o brindarle los mejores consejos para que construya uno que lo haga feliz.

* Apoyarlo en la búsqueda de información sobre programas académicos e instituciones universitarias.

* Hablarle con claridad sobre los temas financieros y hacerle ver la importancia de la decisión que está tomando.

* Apoyarlo en la decisión que tome y acompañarlo en el proceso de ingreso a la universidad sin presionarlo.

Si luego de lo anterior persisten las dudas lo mejor es buscar el apoyo de un profesional que pueda abrirle nuevos espacios al futuro universitario y de paso nos puede dar trucos que como padres podemos poner el práctica.

«Las universidades hoy en día cuentan con programas bien estructurados enfocados a orientar a los estudiantes.

La decisión de entrar a la universidad no es fácil y por ello no debe tomarse a la ligera. En este caso es mejor la paciencia y la revisión cuidadosa de la oferta existente para que todos en familia,  especialmente nuestros hijos, estén conformes y felices con la decisión que tomen.

 

Fuente: Guiaacademica.com